La gran mentira de la comida rápida: no se está volviendo más sana, sino peor

La incorporación de elementos saludables a los menús no compensa el hecho de que son más calóricos y con más sal que hace 30 años.

En tiempos en los que la calidad nutricional preocupa m?s que nunca a los consumidores, las grandes cadenas de comida r?pida tratan de quitarse de encima el marchamo de comida basura. Ofrecen alternativas como ensaladas y fruta fresca a los habituales combos de hamburguesa, patatas fritas y refresco, y tratan de reclutar a chefs y nutricionistas para defender que han recortado las calor?as, sales, grasas saturadas y az?cares a?adidos de sus men?s.

Pero este viraje hacia lo "saludable" de los gigantes de la restauraci?n expr?s est? siendo controvertido. Hay que mirar la letra peque?a: la cantidad de salsasrebozados y otros aditivos consustanciales a estos productos pueden llevar a paradojas como que un men? vegetariano para ni?oscomercializado por McDonalds en Reino Unido sea m?s cal?rico que el de nuggets de pollo. Ahora, un nuevo varapalo llega desde EEUU, cuna del fen?meno que pas? de servir hamburguesas a los automovilistas de San Bernardino (California) a conquistar el mundo.

As?, un trabajo publicado en Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics con datos a 30 a?os expone que, a pesar de la incorporaci?n de elementos m?s saludables a sus men?s, la comida r?pida es hoy en d?a m?s nociva de lo que lo era en los a?os 80. El motivo no hay que buscarlo ?nicamente en las hamburguesas, perritos y pollo frito que componen el "plato principal" (entrees, tal y c?mo se denominan en EEUU), sino tambi?n en los acompa?amientos y postres que se a?aden al men? por un extra. Las porciones se han venido incrementando con el tiempo, con un aumento "significativo" en calor?as y sodio (sal).

Por otra parte, el estudio llevado a cabo con datos de las 10 principales cadenas con origen en EEUU ha comprobado que la variedad ofertada en estas tres categor?as ha aumentado un 226% a lo largo del periodo abarcado. El mercado es cada vez m?s competitivo y hace falta reclamos novedosos para retener al cliente, algunos solo disponibles durante un plazo de tiempo. Sin embargo, seg?n han comprobado los investigadores, los productos nuevos que reemplazan a los agotados est?n siendo menos saludables incluso que los rese?ados en los tres muestreos: 1986, 1991 y 2016.

As? lo explica Megan A. McCrory, la investigadora principal, del Departamento de Ciencias de la Salud del Sargent College de laUniversidad de Boston, EEUU: "Nuestro estudio ofrece algunas indicaciones sobre c?mo la comida r?pida est? alimentando el problema persistente de la obesidad y las enfermedades cr?nicas en los Estados Unidos. Pese a la diversidad cada vez mayor de opciones que ofrecen estos restaurantes, algunas m?s saludables que otras, las calor?as, tama?os de porci?n y contenido en sodio han empeorado -lo que quiere decir que han aumentado- con el tiempo, y se mantienen al alza". 

Los datos empleados proven?an de una publicaci?n del sector, The Fast Food Guide, y de informaci?n online para el muestreo m?s reciente. Los tres principales hallazgos fueron los siguientes:

- El aumento en la variedad de platos principales, acompa?amientos y postres fue, como adelant?bamos, de un 226%. Eso implica una media de unos 23 productos nuevos cada a?o.

- Las calor?as se incrementaron en los tres ?mbitos, principalmente en los postres (62 calor?as extra por d?cada) seguidos por los platos principales (30 kcals). En paralelo, las porciones aumentaron en 24 gramos por d?cada para los postres y 13 g. para los principales.

El sodio se increment? "considerablemente" en todas las categor?as del men?.

Incrementos de tama?o, calor?as y sodio en platos principales, acompa?amientos y postres. / Elsevier

Incrementos de tama?o, calor?as y sodio en platos principales, acompa?amientos y postres. / Elsevier

Adem?s, solo cuatro de las diez cadenas ofrecieron datos sobre el contenido en calcio y hierro de sus comidas: el primero se encontraba m?s en los entrantes y postres, mientras que el segundo solo enriquec?a notablemente la oferta de dulces para terminar la comida. Esto, reconocen los investigadores, es en s? mismo positivo: la incorporaci?n de estos dos minerales a la dieta est? relacionada con una mejora de la masa ?sea y es un factor preventivo contra la anemiaEl problema, subraya McCrory, es que los perjuicios en forma de calor?as y sal contenidas en la comida r?pida neutralizan estos beneficios.

Un 37% de los estadounidenses mayor de 20 a?os consume "diariamente" alg?n producto de comida r?pida, un porcentaje que se eleva al 45% entre los menores de 40 a?os. Un men? de fast-food con entrante, patatas y refresco equivale a la mitad del aporte cal?rico diario recomendado para un adulto, que ella cifra en 2.000 kcal. Y estas cadenas no han parado de colonizar el planeta, por lo que hace tiempo que no se puede considerar un problema acotado al American way of life

"Dada la popularidad de la comida r?pida, nuestro estudio ha dado con uno de los cambios en el contexto de la alimentaci?n que a todas luces forma parte de las razones del incremento en la obesidad y sus enfermedades cr?nicas derivadas en las ?ltimas d?cadas, y que para EEUU se ha convertido en una de las principales causas de mortalidad".